Me encanta llevar a los metales a sus límites físicos para obtener resultados atípicos, nada convencionales. Aplico fuego y tensión generando grietas, burbujas, relieves y otras alteraciones en las que me baso para desarrollar joyas personales, piezas únicas. Los metales te regalan  reacciones siempre diferentes, no controladas, y en ellas me inspiro para mis creaciones. Ninguna es idéntica a otra, son irrepetibles. En muchas de ellas, engarzo piedras naturales, generalmente en bruto.También me gusta jugar con los equilibrios y contrapuntos, añadiendo por ejemplo a un anillo rústico una piedra facetada que le aporte ese toque elegante y fino que lo equilibra.